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domingo, 23 de enero de 2011

POEMAS DE DELIMIR REŠICKI




Traducción: Željka Lovrenčić


Delimir Rešicki nació el 16 de Marzo en Osijek. Se graduó en Filología Croata en la Facultad de Pedagogía de la misma ciudad. Entre otros, ha publicado los siguientes libros de poesía: Gnomi (Gnomos, 1985), Sretne ulice (Calles felices, 1987) y Knjiga o anđelima (Libro sobre los ángeles, 1997) y los libros de prosa: Sagrada familia (1993), Tišina (Silencio, 1985) y dos libros de ensayos, crítica y reseñas: Ogledi o tuzi (Observaciones sobre la tristeza, 1995) y Bližnji (Cercanos, 1998). Algunos de sus textos han sido traducidos a varios idiomas. Muchos de ellos se han incluido en diversas en antologías. Fue redactor en las revistas Heroina nova (La nueva heroína) y Književna revija (La revista literaria). Vive en Osijek y trabaja como redactor cultural en el periódico Glas Slavonije (La Voz de Eslavonia).  Ž. L.      



1. KRAKOVIA, KAZIMIERZ*
(Krakov, Kazimierz)

                                               A Bruno Schultz


Dios no es nunca ni pasado ni presente
se ha fundido así como fuerte pegamento
que respiré por todas partes en el aire
 allá cerca de Vístula
ah, tú, yingele*
buscando las tiendas de color canela
en las que tus antepasados en tiempos remotos
 con murmullos y  pena
han maldecido todas las estrellas matutinas
que para siempre les quedaron cosidas
en las mangas y a tus nevados ojos

ahora besa la sepia
que disipa la dulce negrura de la muerte
que tu sueňo
no encuentre de nuevo el camino hacia alta mar.

Reza a los fantasmas que en el cielo
para alguien otro
dibujan el aurora boreal
y no le cuentes a nadie
qué has visto allá en la blancura
ah, tú, yingele*.

Quien una vez anduvo
siguiendo algunas huellas en la nieve
sabe que nadie regresa por el mismo camino
con el que una vez trató  
de engañar el tiempo

en la nieve Dios nos ve más claramente
la nieve cae solamente cuando a Él se le oscurece la vista
Dios con la nieve cura su incurable miedo

Las nieblas de los mares del norte
viajaron todavía más largo y más lejos   
más al sur y al sur del llano
para que el primogénito en ellos
escondiese su ejército cansado

de esa manera,
siempre lo he pensado,
se formó Polonia
y cada vez que
la niebla en el tardío otoño
baja a Kazimierz
yo veo de nuevo
muchos fantasmas
tratando como trapos sucios
quemar sus propias sombras
pronunciando los nombres
ah tú, yingele
de todos mis conocidos
y tus desconocidos muertos.

Quien al menos una vez siguió
algunos pasos en la nieve
por eso llegará, aunque en sueño,
al final del camino
a Kazimierz

 y aquí dirás hogar
¿porqué me dejaste
ah, tú, yingele?

* Kazimierz  - barrio en Cracovia, conocido por la comunidad judía. (n. de t.) 
* Yingele - en hebreo: tú, mi pequeño. (n. de t.)


EL TEMPLO DE SALOMÓN
(Šalamunov hram)

Una vez más quisiera levantar la carpa
cerca a tu corazón.
El campesino en el campo
echa la joven semilla de trigo
en el recién arado surco.
Cada grano, un momento antes de
tocar la tierra
se transforma en mariposa nocturna
abandonada sin piedad a la luz del día.

Una vez vi esa magia
en tus ojos
en las tapas de un libro regalado.

El perro con su orina señala
los límites de su mundo.

Pitágoras lo hace con ceniza.

Lavé todos mis anzuelos
en  agua bendita.
antes de bajar hasta el bote,
del fango del río
saqué con las manos
el hace tanto tiempo escondido remo.

La invisible Menorah
ardía a la luz de agosto
a la entrada del templo.

Una por una
se apagaban
las lejanas estrellas de melancolía.
Son antiguas las tribus
que primero las vieron
como en la neblina láctea
nacían en el cielo.

Nunca jamás levantaron la cabeza.

Todos los que se graduaron
en tus versos
ahora pueden ir cómodamente al paraíso.

Sin temor grabar su nombre
en la corteza del joven abedul.

Echar al aire
un puñado de polvo
y esperar
que les caiga en la mente  
lo que no les cayó
en sus ojos abiertos de par en par.

* Menorah - candelabro judío de siete brazos, uno de los símbolos más viejos del judaísmo. (n.de t.) 


LAS GOLONDRINAS EN BARANJA*
(Lastavice u Baranji)

Han pasado
ya cuarenta y
cuatro años.
De los lejanos días  
me quedaron sólo
dos cartuchos de plata
escondidos en un viejo abecedario
uno por uno
para cada sien.
Controlo si se encuentran en su lugar
cada vez que se levanta o cae el sol.
Una vez volaré con ellos al vacío
como el tiro que le permitieron disparar a un
borracho idiota en una boda rural.

Nunca supe a dónde ir.

A qué lado del campo
ir por la mañana con el hoz
a qué lado ir por la noche
con la amapola silvestre que
a ti, recién nacida,
la te dejé  
en la almohada.

Lo que cada noche
se apaga sobre el llano
no fue para ti ni para mí
estrella regalada.

Miro el agua, esas aguas soñolientas.

De este lodo
Dios ha creado el nenúfar
el candil y la golondrina.

De este lodo la golondrina
ha hecho su nido en el antiguo atrio
bajo tus labios
y al final del verano voló a su casa

al comienzo del mundo

para ser su primera viuda.

* Baranja - región situada en el este de Croacia. (n. de t.)   


LAS HERMANAS
(Sestre)

A veces
cuando todo se tranquilizaba en el
antaño,
mi esposa y yo
nuestro hogar
un poco en broma
un poco en sueño
llamábamos el museo de las
sombras cansadas.

Y en verdad
esas hermanas oscuras de nuestra juventud
bailaban
su fado nocturno
mientras que de sus caderas sin dejar rastro
caían los pañuelos
de damasco y polvo
más concienzudamente por las paredes.

Como los gorriones
cegados por muchachos borrachos,
con sus alas en el aire
han tejido encajes aún más silenciosos
del moho blanco, curativo,
de nuestros labios.

Las luces en las claraboyas del hospital
que se encuentra aquí, cerca,
en nuestra vecindad
en la noche iluminaban
con luz un poco irreal.

Pude invocar todo rostro menos uno
en esas claraboyas.

En seguida, desde el primer umbral de la ciudad
el rocío caía en los infinitos campos olorosos
cerca de la frontera
que una vez, hace ya tiempo, nos comió la vista.

Hace mucho que allá ya no hay nadie.

Sólo enjambres de luciérnagas
caen en los ojos
de la última luz del día
festejando a los dormidos
que no soñarán nada
ni este Día de San Juan.

La llamita de desconocido origen
arde, lo sé, y hoy en día
 por ahí, en las yemas de los dedos de tus manos
el Señor Meyerink la vio
sobre las soñolientas cabezas
de las bellezas de Munich
en las calles nocturnas
que una vez  me regalaron
toda la patética del nunca tan soñoliento
invierno de Bavaria
que bajaba de los Alpes
que cubría con miel y nueces
adornado Marienplatz.

Están muertas
dice el maestro
 las espadas en la tierra.

Los vivos no las pueden levantar
para que no mueran en las llamas.   



LOS DADOS
(Kocke)

No hables nunca con extranjeros
ni por nada abras la boca
a la luz venenosa de agosto.

Come telarañas
tenías un ojo sano
pero entre los ciegos no eras el rey.

Tenías una oreja
en la otra, del invierno y de la gente,
se escondió el murciélago
al tibio silencio, las hojas podridas y al hedor a humedad.

Tenías una mano
la otra se quedó para siempre arrancando el cordón umbilical
en el fondo de tinta seca de la escribanía
entre las piernas ajenas.

¿Qué le dirás
cuando te pregunte
por cualquier camino más corto?

¿Qué tire los dados
en los cuales el tiempo ha borrado los puntos
para uno, dos, tres
cuatro, cinco y seis?

¿Qué les da igual
y a los jueces y a los vagos
que tú cada vez
de diferente manera pronuncies tu nombre?

¿Si hubieras tenido un corazón
que no se pudrirá
como el hongo cuando oye
que han soltado a los puercos y a los perros
para que husmeen sobre los campos
que yo te quería mostrar
cuando me preguntaban
porqué te miento tanto?   
  
 
POEMA PARA UNA SIRENA
(Pjesma za sirenu)
                                      A Dario Grgić&Tim Buckley

Todavía y hoy
a veces
como que veo
a ese muchacho
con su cara vuelta hacia el océano.

Dos mil años
estuvo parado así solo
en la peña mojada
ese trovador sin mandolina
recuerdos y manos
mirando la espuma del mar
y la niebla matutina sobre el arrecife
esperando oírte por lo menos  
una vez má y estar cerca de tus muslos
en el mar diurno
sombra hundida.

Hace ya mucho tiempo que
la sal marina de su pelo
se hizo polvo nocturno plateado
disipado en alta mar en el verano joven.

La arena de sus zapatos
hace ya mucho tiempo se pudrió
entre los ladrillos de la casa
construida aquí
en la costa desierta
en la cual nosotros vivos
y nunca nacidos
apreciamos ¿qué hay más en nuestros estómagos
cera o paja?

Con miedo mortal
tragamos la cera
en la embriaguez quemamos y comimos paja
en la propia cabeza.

Mirando a esa llama
los hermanos en alta mar sabían
dónde por la  noche
echar el ancla al mar
dónde los anzuelos
dónde la guirnalda 
para que sea tu corona.


LA PESA
(Vaga)     

¿Qué vas a poner en la otra parte de esa pesa?
La nieve helada de la carretera?
¿Qué pesa más, un gramo de ceniza
o un gramo de arcilla viva
bajo tus uñas?

¿Quién está escondido en la pipa de cereza
con la cual tan desesperadamente
toda la vida te chantajeaba el tiempo?

Un vez en un vagón vacío
en un andén muerto cerca de la estación de trenes
encontré un nido de golondrina abandonado.

Es incomprensible aquello en lo que cree
la corriente de aire que ahora la sostiene sobre la tierra
para no hundirse en la conocida escena
de una pintura en una capilla de Poznan
en la cual muchos años después
por primera vez me escondí de verdad
de cualquier mirada.

Antes de que y el último mercante
regrese al templo y nos llame por nuestros nombres
no toques esa pesa y no vendas

palabra por palabra, lo tuyo por lo tuyo,
el mar por la sal, la espiga por el pan,
el ángel por la nieve, el sol de septiembre
por el ancla dorada en tu lengua.

Antes de que
y  el último mercante regrese al templo
quema todo lo que se encuentra sobre la pesa.



LAS TÓRTOLAS
(Grlice)

La muerte es la hermana del sueño.
(Oscar Wilde)

La muerte es la hermana del sueño.
Tenía miles de hermanas.
Vendían lepra
besos y sífilis
en la víspera de la boda* en la provincia.
Te tenía y a ti
que no eras mi hermana
nos subimos por las escaleras de astillas
a los techos de la casas de la infancia
allá donde las tórtolas escondieron
sus ojos de medianoche
nosotros les abríamos las pupilas soñolientas
y mirábamos por esa puerta
lejos al tiempo que se llevó
todo a la altura en la que desaparecerían de día.

Así que yo también a veces me despierto
del sueño de la tarde
con las piernas en el agua y las manos
en la harina podrida
cuando la noche condensa su azul fría
cera y en algún lugar lejos de aquí
en el aire montañoso
se marchita el brezo y yo digo Dios mío
si por lo menos por un momento pudiera
decir que no sé donde estás ahora
quizá estaría en condición de pronunciar tu nombre.

Eso que aún oigo
cuando oigo algo es la tórtola;
polvo invisible que el viento
disipa en el otoño por el campo después de la cosecha
en la tierra todavía caliente
es de su ala.

Nunca Dios mío
hubo un verano tan corto
como aquel anterior a la última guerra
y la más larga seda negra para las cintas
de tus regalos del sueño 
en el cual los corazones de esas tórtolas
eran pequeñas urnas llenas de luz.


* Antes de entrar en matrimonio es costumbre  que los novios hagan una fiesta cada uno con sus amigos ó amigas.  (n. de t.)  


MAGIC & LOSS

Los faroles de las calles no decían mentiras.
Nunca llegaré a Jerusalén.
Hay cada vez menos tiros
en la audición para nuevos millonarios.
Nunca entendía completamente
tus melodramas R. W. Fassbinder
porque en ellos en los ojos de la gente
de un punto totalmente increíble
brillaba para mí una luz totalmente inexplicable
como que de verdad no sabían
que no existía una puerta secreta en la pared del llanto.

Se muere entre las cosas cotidianas.

Todas tus actrices eran ángeles.
Por las calles de tus películas
alguien derramó polvo de azúcar.
Sólo aquellos que cayeron de repente
cara a tierra
lo lamían del pavimento
con esa impronunciable mirada al futuro
que ya ocurrió.

Nunca llegaré a Jerusalén.

Los faroles de las calles. Cocinas populares.
Vastos campos de papas en el Norte.
Los pobres en las carretas campesinas
en tapadas entradas a ciudades desconocidas.
Joyas de fantasía de la infinidad en tus ojos.
La hierba helada al comienzo de la primavera
se parece a la barba del muchacho
en tu cara
R.W. Fassbinder.

De tu sombrero
Dios muestra un viejo truco
con las palomas de la cuidad.

No hay nadie en Alexandarplatz
para extrañarse de él
nuevamente.    
      

LA TIERRA DE NADIE, KAMOV*
(Ničija zemlja, Kamov)

En ninguna parte, nunca
he encontrado ni un palmo
de la tierra de nadie.
Y no es que no
buscara paraísos perdidos.
Ahora sé que yo soy
en realidad
esa tierra de nadie en la tierra
ese algo
en lo que se puede detener
el desprevenido pie de nadie
y que no se asusta
de la gran estridencia
de su propia voz

y escapa entre las madres

entre fronteras. 


 * Janko Polić Kamov (1886-1910) - escritor croata de gran talento y originalidad, perteneciente a la vanguardia. Murió trágicamente en Barcelona. (n.de t.)

De la antología poética Aritmia.   

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