El
vergel de mis años
(Voćnjak
mojih godina)
cada año,
al inicio de primavera,
con la
poda mantengo y rejuvenezco
los árboles
ya existentes de diferentes frutas
cada vez,
de nuevo, siento
cuánto
les gusta desprenderse
de las ramas
secas y también sobrantes
aliso
los bordes del corte profundo
con el
cuchillo de injertar
y los
cubro con cera de frutal
cada
árbol frutal podado lo consagro,
como un poema
de brotes,
al aireado
vergel de mis años
El sol en el horizonte
(Sunce na obzorju)
me despierto
con el pensamiento en los girasoles
y veo el
sol en el horizonte
me lavo
la cara, enamorado y somnoliento,
con los
rayos del sol en el horizonte
doy
gracias
al
creador y dador de la vida
por el
calor del sol en el horizonte
feliz
por no ser
uno de aquellos
que
fruncen el ceño cada día y se extravían
dichoso porque
sé muy bien
que, al
hombre, junto al desayuno,
le significan
el solecito y el rostro sonriente
El corzo
(Srndać)
después
de varios días de lluvia
salí en una
fría mañana nublosa,
del
cálido dormitorio al balcón;
aún soñoliento,
miré al patio
y, en la
hierba alta sin segar,
vi a un corzo
joven
con los
ojos muy abiertos
casi no
podía creer en
aquella
prodigiosa presencia
bajo el
cerezo alto
estaba,
de verdad, un macho orgulloso
y en el
balcón, un macho salvaje
el
animal sabía cómo y hacia dónde ir;
me hizo
saber que no estaba solo
juntos cumplimos
el rito matutino,
invocamos
la luz del sol en el horizonte
y luego
seguimos cada uno por su camino
él hacia
el bosque, yo hacia mi mesa
La corte
de la pasión
(Strasni
dvor)
mi
cuerpo es
la corte
apasionada de la princesa:
por todas
partes, troneras;
en vez
de pólvora y munición
el
dulzor de los deseos
mi
cuerpo es
una hoguera
contenida
por
todos lados, tanto resplandor
que no
puedas creer lo que ven tus propios ojos
ante el placer
oculto
mi
cuerpo es
inquietud
hecha de ascenso;
en mi
corazón, un observatorio
embriagado
por el encanto femenino:
una nave
estelar
Blato[1]
a
sor maría de jesús crucificado[2]
barro
por el que
pisábamos descalzos,
por senderos
del hogar a la escuela
barro
que en
la vida arrojábamos
por pura
travesura
blato
que en
la isla de korčula
visitamos con curiosidad de turista
blato
cuyo
santuario a nadie
deja
indiferente
barro
con el
que Jesús ungió los ojos
y el
ciego de nacimiento recobró la vista
Suita
para el piano y el violín
(Suita
za klavir i violinu)
escuchando
el movimiento andante
mis
pensamientos volaron a Atlanta
donde mi
maestra, fresca de juventud,
me
enseñaba la lengua planificada: esperanto
tras los
párpados cerrados
veo un carruaje
dorado
en el
que se sienta una dama venerada
de mis
esperanzas secretas
en mis
oídos resuena suavemente
el moderato
del bienestar matinal
el animato,
cada vez con más intensidad
se
revuelca conmigo en la cama
la suita
para piano y violín
me trae fulgor
y toda ternura
de la
sombra en el paisaje interior
de la
eternidad que me impregna
Árbol
genealógico
(Obiteljsko
stablo)
imagino
el árbol genealógico
para vislumbrar
a mis antepasados salvajes,
para alcanzar
la certeza
de qué clase
de bestias provengo
se
mataban entre sí
sin respeto
por lugares sagrados,
sin
honrar alma alguna,
ni la propia
ni la ajena
los ahogaba
algún demonio interior;
se echaban
al monte o se entregaban al alcohol;
con un cuchillo
se herían la mano
para dejar
correr la sangre y descansar
yo soy
su descendiente
no tengo
otra esperanza ni salida;
por eso
continúo con certeza,
sabiendo
cuál es mi verdadero rostro
El
paisaje cretense
(Kretski
krajolik)
tierra
seca y parca;
la piedra,
juguetona, brilla al sol,
las
montañas azules en la bruma del atardecer
un
grillo se posó en mi hombro
y caminábamos
juntos un buen rato;
todo a
nuestro alrededor nos regalaba una sonrisa:
olivos de
hojas plateadas sobre la tierra reseca,
unos
pinos frescos, de verde oscuro,
algunos
adelfos junto al manantial,
un
puñado de violetas silvestres
entre rocas
desnudas
todo es
encantador y solemne,
el
grillo y yo podríamos vivir eternamente
en el
ritmo sencillo del paisaje cretense
Palacio
de Cnosos
(Palača
Knosos)
por todas
partes, pilares macizos,
ánforas
con sedimentos de aceite y vino,
flores
pintadas en los muros
me detengo
ante el hacha de doble filo,
signo
sagrado de los antepasados cretenses
sobre mi
cabeza cruzaron dos palomas
del fresco
en que la gran diosa
las
sostiene entre sus pechos lechosos
en
silencio contemplo las pinturas del muro:
toros,
lirios, crines en el mar azul;
peces
voladores, de alas extendidas,
vuelan
sobre el mar
como si
saltaran sobre su propia cuna
me
asombran los frescos que muestran
las
luchas con toros de antaño:
los
muchachos que toman al toro por los cuernos
saltan, giran
sobre su lomo,
dan otro
salto y, de nuevo erguidos,
caen
tras la cola exuberante del toro,
directamente
en el abrazo de una muchacha
Monjes
(Monasi)
el
primero recordaba a su mujer
y la escupía
sin cesar
el
segundo llevaba en el regazo
una caja
de lápices de colores
y, cada
poco, repetía el mismo dibujo:
la virgen
amamantando a cristo
el
tercero cada mañana
bajaba a
la fuente del patio;
se
lavaba y se azotaba con fuerza
para ahuyentar
los sueños feos
el
cuarto monje
sostenía
un libro cerrado en el regazo
y no
hablaba con nadie
cuando
descendía al patio
a veces me
regalaba una sonrisa;
incluso
se detenía como si fuera
a decir
algo, pero al instante se arrepentía
y la
sonrisa se le borraba de su rostro
El hígumeno
rechoncho
(Debeljuškast
iguman)
en un
monasterio cretense
nos recibió
un higúmeno rechoncho,
hombre de
barba blanca partida
y
grandes bigotes de guerreros cretenses
nos
mostraba las lápidas sepulcrales de los monjes
junto al
acantilado sobre el mar
y se
detuvo ante una tumba abierta
– esta es
la mía – dijo,
y
estalló en carcajadas
la cavé
con mis propias manos;
preparé incluso
la lápida
con la
inscripción de que no temo a la muerte
¿por qué
habría de temerla?
rio
triunfal y añadió:
la
muerte es una mula cualquiera que montaré
y
cabalgando llegaré
ante el
rostro del supremo
Culebra en
la veranda
(Zmija
na verandi)
en la
veranda de madera
vi una culebra
negra de campo,
brillante
al deslizarse
a lo
largo del marco de la ventana
no sentí
miedo alguno;
estaba,
incluso, un poco exaltado
alargué
la mano hacia el móvil
para fotografiar
el inesperado prodigio
sólo
tras el clic fallido
fui consciente
de la tensión
entre su
silencioso desliz
y el
quejido contenido dentro de mí
mientras
buscaba con qué atraparla
la culebra
logró escurrirse de la veranda
dejándome
estremecido
tardé en
serenarme;
la
cabeza se me volvió pesada por crías imaginadas
y sólo cuando,
ya de noche, en un portal en línea,
leí todo
sobre la culebra del campo,
sentí
alma aligerarse:
la
culebra había sido más astuta que yo
y no
logré matarla
Acacia por
todos lados
(Bagrem
svuda oko nas)
sobre el
alto tocón
del que antaño
fue un nogal enorme,
junto a
un ciprés esbelto y un arbusto de tuya,
preparamos
el desayuno al aire libre
acacia
por todas partes
ese
árbol real de crecimiento silvestre,
con sus
raíces afianza
el suelo
poroso bajo los pies
arbustos
esféricos de muérdago
en las copas
de las acacias
guardan
una invencibilidad mítica
contra las
fuerzas malignas y toda enfermedad
con su
floración exuberante,
con
flores que en racimos
cuelgan sobre
nuestras cabezas soleadas,
nos
colman de abundante néctar
Compró
sardinas y lo interrumpió
(Kupio
srdele i prekinulo ga)
en
memoria de Tonko Maroević[3]
la noticia de tu partida
me
devolvió a nuestro reciente encuentro
de paso
en la calle masaryk,[4]
cuando
no me reconociste al instante
y luego
reíste de corazón
nos
conocíamos de lejos,
desde
los primeros premios de poesía
y algunos
encuentros fugaces
sabíamos
el uno del otro,
y lo que
más nos acercó fue la traducción
del
poema épico la puerta sin retorno de boris novak[5]
quien,
unas horas antes de tu partida,
me
escribió que había recibido de ti la revista poesía
con mi
traducción de sus versos
quería
enviarte la traducción concluida
del
tercer libro del tríptico épico
con el
título rotundo la residencia de las almas,
pero nunca
logré encontrar tu dirección electrónica;
ahora, al
leer que por la mañana compraste sardinas
y por la
tarde la muerte te interrumpió,
todo se
vuelve comprensible
Una
fiesta en crepúsculo
(Svetkovina
u predvečerje)
quiero
ir a la muerte
como quien
va a una fiesta en el crepúsculo,
escribió
el poeta fernando pessoa,
que con
persistencia confusa
se
atormentaba a sí mismo
lejos
del cortejo monótono
de todos
sus posibles heterónimos,
fiel a su
sueño,
no supo
ser humano
ser útil
y servible,
ser
cotidiano e inequívoco
aunque
amó y odió
como
todos los demás
quiso
estar entero en cada cosa,
un niño tan
humano que es divino,
jugando
con el dios de las flores y los arboles
mirando
fijamente y en consonancia
Tomando
café con Pessoa
(Na kavi
s Pessoom)
durante
la breve estancia
en la
capital portuguesa
logré recorrer
numerosas maravillas
e incluso
tomar un café
en la
casa natal del poeta fernando pessoa
en la calle soleada de saraiva de
carvalho
contemplé
la fachada y entré a casa
pero no tenía
ánimo de visitar las habitaciones;
preferí
sentarme en la terraza de atrás
y con una
taza de café, repetir por dentro
los
versos del poeta que llevaba en memoria
es tan
extraño estar viviendo
todo lo
que sucede es increíble
si dios
es las flores y los árboles y montes y sol
entonces
creo en Él y mi vida toda
es tan
humana que es divina
El plano
grande del universo
(Veliki
plan svemira)
a
stephen hawking
ha
muerto un físico de fama mundial
que se
maravillaba ante el gran plan del universo
y creía
que, probablemente, no existen
ni el paraíso
ni la vida después de la muerte
quedará en
la memoria por su tenacidad y su humor,
por su
libro breve historia del tiempo
por sostener,
desde la relatividad,
que el
universo nació con el Big Bang
y que acabará
en un agujero negro
a los veintiún
años
le
diagnosticaron una enfermedad grave
con la que
vivió más de medio siglo
perdiendo,
en la cima de la madurez,
la voz y
el movimiento
lo
observo en una fotografía
en su silla
de ruedas con un dispositivo especial,
con la cabeza
apartada del universo,
con ojos
serenos y una sonrisa sarcástica;
me da
entender que los agujeros negros no son del todo negros,
que
irradian calor y nos asombran
con el
gran plan del universo
Traductor
de almas
(Prevoditelj
duša)
las almas
viven en la memoria
y pocos
mortales las oyen,
menos aún
las escuchan
las almas
nunca se rinden;
en un
tiempo digitalmente ruidoso y sordo,
sólo
pueden reconocerse por el oído
las
almas son el gran enigma del mundo,
donde la
riqueza queda al alcance de la mano
y la
dicha no cabe en un sonido demasiado tenso
las
almas están cantadas en épica y lírica
en la
trilogía de un poeta esloveno
que desde
hace meses traduzco con obstinación
cada
mañana las almas me iluminan con ternura,
con un despertar
y una esperanza constante en
la
memoria como salvación personal
en el
silencio me hacen feliz:
puedo
traducir a un gran poeta,
ser el verdadero
traductor de almas
Traducción:
Željka Lovrenčić
Nota sobre el autor
Božidar Brezinščak Bagola nació en 1947
en Vrbišnica (municipio Hum na Sutli, región Hrvatsko zagorje). Cursó la
escuela secundaria religiosa con franciscanos en el barrio Sveti duh (Espíritu Santo)
de Zagreb. Ya como estudiante de secundaria escribía poemas, cuentos y reseñas
literarias. Empezó a estudiar teología en Liubliana. Sus estudios continuaron
en Eichstätt y en Múnich y se graduó en la Facultad de Teología en Zagreb.
Debido al cuento “Sacrificio a pesar de todo” publicado en el periódico
Večernji list (Diario vespertino) 15 de diciembre de 1973, no pudo ser ordenado
diácono. Como teólogo graduado empezó a estudiar filosofía en Munich. Se graduó
en la Facultad de Filosofía en Belgrado en el 1978. Ese mismo año regresó a su
país natal y empezó a trabajar en Hum na Sutli como traductor de alemán, redactor
de un periódico obrero y responsable del servicio de información en la Fábrica
de Vidrio Guardia. Desde 1990 hasta 2012 cuando se jubiló, ocupó varios cargos
directivos y públicos en Hum na Sutli: fue director de personal en la Fábrica
de Vidrio, alcalde en tres mandatos, director del Centro cultural y
bibliotecario de la biblioteca pública. Es miembro de la Sociedad de Escritores
Croatas, de la Sociedad de Traductores Literarios Croatas, de la Sociedad
Filosófica Croata y de la Sociedad de Esperanto Trixini. En 2021 se le otorgó el
estatuto de miembro honorario de la Sociedad de Escritores Eslovenos de Liubliana.
Es ganador de varios premios para la poesía y del premio para la mejor crónica
de viajes. En 1996, el presidente de la República de Croacia lo ha condecorado
con el Orden de la Estrella Matutina de Croacia Marko Marulić para los méritos
en cultura. También, en 2007, el condado de Krapina - Zagorje le otorgó una
placa de reconocimiento a la trayectoria personal y el municipio Hum na Sutli en
2017 el reconocimiento a la trayectoria personal. Ha publicado 10 colecciones
de poesía, 7 novelas y 3 colecciones de cuentos cortos, cuentos y relatos. Es
autor de 8 libros de prosa lírica, crónicas de viajes, memorias, diarios,
ensayos y reseñas. Ha traducido numerosas obras literarias de poesía y prosa,
así como la literatura especializada de esloveno y alemán. (Ž.L.)
[1] Blato (en español barro) – un municipio y una de las poblaciones más
antiguas e importantes de la isla de Korčula (N. de la T.).
[2] Sor María de Jesús Crucificado Petković (Blato, Korčula 1892 - Roma
1966) – una religiosa croata, fundadora de la congregación de las Hijas de
Misericordia (N. de la T.).
[3] Tonko Maroevć (Split, 1941- Stari Grad, Hvar 2020) – fue una de las
figuras más importantes de la cultura croata contemporánea, un auténtico
erudito: poeta, historiador del arte, crítico literario, académico y prolífico
traductor (N. de la T.).
[4] La calle Masaryk – una de las vías más emblemáticas del centro de
Zagreb (N. de la T.).
[5] Boris Novak (Belgrado, 1953) – destacado poeta, dramaturgo,
ensayista y traductor esloveno (N. de la T.).

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